sábado, 12 de mayo de 2012

Un día en el tour interminable.

Por Paco Sensei.
Cuando eres joven son muy pocas las ocasiones en las que puedes ver a uno de tus ídolos, y verlo tocar en vivo resulta todavía algo mucho más complicado. Por suerte, esta vez yo pude escuchar en vivo a uno de esos ídolos.

 En año nuevo todos buscamos nuevas formas de empezar bien el año: que si los calzones rojos, nos ponemos a barrer monedas en la entrada de la casa, entre otras cosas. Yo este año decidí empezarlo de otra forma, dando una vuelta en mi patineta y escuchando nada mas y nada menos que a Bob Dylan. En ese momento nunca imaginé que unos meses después estaría parado en un foro patrocionado por Pepsi, esperando a que Bob Zimmerman hiciera su aparición en el escenario y nos dejara callados a todos en el preciso momento en el que toma su armónica y hace lo que pocos saben hacer.

 Había escuchado muchas cosas de las presentaciones de Dylan: algunos decían que ya queda poco de lo que era, otros que es muy berrinchudo por lo que en cualquier momento el concierto podría terminar, otros decían que en vivo suele cambiar los ritmos y música de las canciones. Para serles sincero a mi no me importaba mucho de lo que dijeran, fuera bueno o malo yo quería presenciar esos momentos. Por el simple hecho de saber que estaba en una fecha del tour que lleva haciendo desde finales de los 80's, sabía que valdría la pena.

 Y así fue como hice todo para conseguir mi boleto en preventa y esperar unos días para ver al ídolo en acción. El día llegó, por motivos de escuela yo tuve que llegar al recinto a las 7 de la noche. Estaba muy nervioso, no sabía que tan atrás estaría mi lugar, no sabía que esperar. Aunque debo admitir que mi completa incertidumbre hizo más especial el momento en el que entré al Pepsi center y me di cuenta de que aún podía conseguir un lugar bastante aceptable. Y así esperé dos horas. También platique con una mujer ( no se como se le dice a una mujer de 30, si chava o señora) que al igual que yo estaba ansiosa por el momento. Ella esperaba “Romance in Durango” y yo “Hurricane”.

La espera acabó y sonaron los primero acordes de guitarra de la ya tradicional canción de apertura “Leopard- skin pill- box hat”. Yo sabía que en cualquier momento podía llegar esa canción por la cual empecé a seguir a Bob, sabía que “Tangled up in blue” podía sonar en cualquier momento, y así sucedió al terminar “Things have changed”. El público estaba hipnotizado, desde chavos de 13 hasta señores de 70, la mayoría solo movíamos la cabeza o uno de nuestros pies con el único objetivo de escuchar y disfrutar el momento. Cuando alguien intentaba empezar una serie de aplausos al ritmo de la música, el silencio del publico hacía que ese intento quedará desvanecido. Y así estuvimos un muy buen rato, completamente hipnotizados, como si la única ocupación de nuestra vidas fuera escuchar cada uno de los sonidos que Dylan y sus excelentes músicos producían. Eso si, al final de cada canción los aplausos y gritos eran enormes. Dylan fue a tocar, y nosotros a escuchar. Cada quien tenía su papel y lo cumplía a la perfección.

 Pero algo tenía que sacarnos de la hipnosis, fue cuando casi al final del concierto Dylan y sus hombres decidieron soltar la piedra. Por supuesto que estoy hablando de “Like a rolling Stone”, que logró que el Pepsi center explotará en jubilo. Intentos por corear la canción no se hicieron esperar, pero como es costumbre de Zimmerman, la versión de esta canción tenía muchos arreglos y era complicado cantar al tiempo, no podía quedarse si presentar a sus músicos y así lo hizo al terminar la canción mas esperada de la noche. Para rematar empezó a sonar “All along the watchtower”, en la que quedó claro que esta había sido una noche muy especial para todos.

Poniéndose al frente del escenario junto a sus músicos Dylan se despidió de la audiencia. Los gritos de Dylan y oe oe oe oe Dylan, no se hicieron esperar. Después de un par de minutos Bob y sus músicos regresaron al escenario para ponerle el sello final a esta noche y mandarnos a todos a casa con una sonrisa en la cara. Había llegado el momento de “Blowin´ in the wind”, no se si fue por que quería escuchar mas, pero para mi esta canción no duró casi nada. Supongo que muchos pensaban como yo por que, al terminar los gritos de “otra” y “Dylan” se volvieron a escuchar. Pero esta vez nadie regresó y las luces del foro se prendieron. Era hora de regresar a nuestra vidas cotidianas y dejar esta noche como un gran recuerdo.

 Así fue como formé parte de una fecha del tour interminable.

viernes, 4 de mayo de 2012

miércoles, 4 de abril de 2012

"En el Aire" Proyección de esta movie el sábado 14 de abril.



Para toda la Banda Utópica y Aliciesca organizamos la proyección de la película "En el Aire" que trata sobre un DJ que tiene que enfrentar el cierre de la estación de radio donde trabaja, especializada en rock psicodélico.

La cita es el próximo sábado 14 de abril de 2012 iniciando la proyección a las 18 hrs.

La película se proyectará en:

Cafetería ubicada en Cumbres de Maltrata 505 Col. Narvarte a unos metros del Eje Central Lázaro Cárdenas. Se pueden estacionar sobre Cumbres de Maltrata.

La entrada es gratuita, el consumo de cafés, tés, bägels, etc. corre por cuenta de cada uno de los asistentes.

Ojalá puedan acompañarnos,

Si van a asistir favor de confirmar su asistencia para organizarnos mejor, ya sea en los comentarios de este post o en la página de FB.

Los esperamos.

viernes, 10 de febrero de 2012

Radio Alicia has vuelto!!!


Por Eduardo Olmos

Y bien... sigo aquí, como siempre lo hice, escuchando la radio aunque, ya no la abrazo cuando duermo dentro de mi cama. Mi madre decía que estaba loco, como me dormía con el radio encendido (al despertar ya no había que encenderla), tal vez por eso se enojaba. A lo largo del tiempo y de la mi vida viví apegado a la radio, la TV gracias a Dios no me llamaba la atención, ni me gritaba que la acompañará, por eso mi fidelidad al viejo radio de transistores. Si bien el A.M. era toda una aventura en hertz, la fidelidad del fm en Megahertz fue toda una innovación con el nuevo radio que llego a casa, pero cuando tuvimos nuestro primer radio fm stereo fue la locura. Les hablo de 1975 cuando paso esto en casa, pero ya mi pasion por estaciones como capital, radio exitos y mi favorita, la radio 590 La pantera, empezaban a dejar huella en mi memoria, les soy sincero en mi casa me despertaban con batas, pijamas y pantuflas conducido por Sergio Rod y Bolivar Dominguez, estos tipos sí que me hacían reír.

Cuando pusieron líneas telefónicas en mi casa no tuvimos para comprar una, eran de esas que te daban tu acción de Teléfonos de México, ahora ya no. Recuerdo que de camino a la escuela paraba en la caseta telefónica de una esquina y llamaba a 590, pero jamás tuve éxito; de hecho no se por que llamaba ni siquiera iba a escuchar la canción que pidiera, ya iba a la escuela, en fin tenía que hacerlo. Pero nunca "entro mi llamada".

Cierta noche pensé "bueno y si llamo en punto de las 12 de la noche? seguro alguien contesta" había que hacerlo! sali a hurtadillas y deje atorada la puerta de la casa para no quedar indefenso ante el clima inclemente y con solo una chamarra y como pantalón mi pijama, camine rápido, pero sin correr hasta la esquina, el plan: "Depositar una moneda para 3 minutos, suficientes, marcar el numero de la estación y pedir mi canción. Hecho! llegue a la esquina, subí a la roca que siempre ayudaba a las señoras viejitas o a las señoritas de baja estatura, bueno, también a los niños. Coloque mi moneda y marque. Tu...Tuu...Tuuu! No lo van a creer! alguien contesto, eran las 11:50 de la noche, yo en la calle, nadie en la calle y mi corazón latía a 100 por hora. Hola radio 590, fue lo que me dijeron, quede congelado , no colgué y solo le dije si podía ponerme una canción, si, con gusto ¿cual quieres? Los ojos de Bette Davis con Kim Carnes. Claro que si ahora la ponemos, como te llamas? Eduardo, bien Eduardo ahora la ponemos.

Creo que hice 45 segundos hasta mi casa y otros 15 segundos en entrar con cuidado y cerrar. Fui a mi cuarto y entre a mi cama, ahí ya estaba mi radio y mi lámpara bajo mis cobijas y escuche mi canción.

Jamás lo olvidaré.

Y si bien el radio es en mí una parte importante cuando llego Radio Alicia, la conocí y ella me enseño y me paseo por una camino de ladrillo amarillo inolvidable, nos enamoramos y anduvimos.

Me llevo a los 50´S que a veces no entendía y cuando me platicaba de los 60´S con su música y sus acontecimientos los confirmaba cn mi madre y ella me hacia más extensas las historias y aumentaba su contenido cuando le mencionaba la canción que tocaron y me decia donde estaba y que hacia cuando sonaba aquello.

Ahí me di cuenta que Alicia no solo me contaba, sino que me llevaba de la mano por un tiempo que no viví, pero al cual quería pertenecer, y así lo hice. No me perdía el estar con Alicia, me apuraba con mi tarea y apartaba el radio para decir que era mío en ese horario, bueno nadie me lo peleaba todos estaban absortos con la TV blanco y negro que teníamos.

Con los 70´s los tiempos con Alicia se volvieron más densos. Como alguien en sus cabales podía escribir esas letras y cantarlas de una forma en que te llevarían a otro sitio, más lejano y que yo no conocía. Pero lo conocí.

El romance con Alicia era oficial, tu serás mía y yo seré tuyo para siempre, para que me enseñes y me lleves de la mano por los rumbos de la música, mi música ahora es esta!, la que no viví por mi corta edad, pero la que Alicia compartiría conmigo en un viaje al pasado y yo seria parte de esto para siempre!

Pero un día note a Alicia diferente, decía cosas raras como: cambios, finales, tiempos y espacios diferentes. Y su música me decía algo de partir. Lo supe...Alicia se despedía de mí. Me enoje y me preguntaba porque! Que has hecho Alicia? no son tiempos en que deban coartar tu derecho a expresarte! no puede ser que las replicantes letras de la música te hagan culpable por emitirlas al aire. Esto no puede ser! no puede ser!...

Alicia se despedía de mí para el 31 de diciembre de 1991. No hubo uvas, no hubo pavo, en mi casa me preguntaban que tenia. Alicia me deja. Tú estas loco ¿quién es Alicia? dile que feliz año y que venga a la casa. Me fui a mi cuarto, escuche la cuenta regresiva para el 1992.

Alicia no se fue y no puedo decirlo con gusto, mi agonía, no; ella se alargaba 14 días más. Los conté con los dedos de mis manos y los marque en mi calendario. Alicia me conto lo mejor de sus tiempos en estos 14 días y volvimos a viajar por últimas vez, y lo contaba con gusto, pero siempre había algo en su voz que acercaba el final.

El 14 de enero unos días después de mi cumpleaños. Alicia me dejo...me dejo impávido, inerte y con el corazón en la mano. Que haría ahora solo! sin ti! maldita sea! porque te vas?! porque me dejas así Alicia! porque??

Todo termino, la llevaríamos al aeropuerto y la escucharíamos partir para siempre.
Miles de personas con el corazón roto como yo escuchamos a Don Mclean entonar la última canción para viajar bye, bye american pie.

Mi encantadora Alicia se fue y con el tiempo entendí que lo que musicalmente me había mostrado era la base para lo que vendría en otros años. Y así lo entendí y lo comprendí.

Mi Alicia, mí amada Alicia. No te mataron como unos lo dijeron, solo te fuiste, nose porque, y ahora que regresas solo quiero decirte: Que ya casi no duermo con la radio encendida y no porque no me guste, sino porque ya no encuentro, en un espacio, en un rincón, a lo largo de banda radial, ni en un pequeño Hertz o megahertz a alguien a quien pueda querer tanto y extrañar tanto como lo hice contigo.

Alicia, mi fiel, Alicia.

Has vuelto.

Nota del editor:
Eduardo es la persona que fue a la puerta 9 de la ibero para dejarle este escrito y un disco de vinil de regalo a Jaime.

martes, 7 de febrero de 2012

Playera conmemorativa de Radio Alicia.



Se ha diseñado una playera conmemorativa de los 20 años de Radio Alicia con las siguientes caracteristicas:
- Playera cuello redondo, manga corta, color negro, 100% algodón, peso completo, marca Yazbek, tallas: s, m, l, xl y 2xl. Impresa en serigrafía con tintas textiles, selección de color, acabado horneado para mayor anclaje de la tinta.

Si a alguien le interesa el precio es de $130.00 cada una, además si alguno de uds mando texto de Radio Alicia y fue publicado en este blog tendrá una promoción de obtener 2 x 1. Favor de enviar un correo para hacer la relación de tallas y darles los datos bancarios para el depósito respectivo: betocronopio@yahoo.com.mx

Se puede enviar al interior de la Repùblica Mexicana por mensajería con tiempo de entrega de 2 a 4 días hàbiles o por correo normal con tiempo de entrega de 2 semanas.

Las entregas en el DF, previa cita, serán en la zona de Narvarte, Coapa o Polanco. Tambièn pudieran ser en alguna reunión del Foro yahoo de rock 101 (el original).

Seguimos manejando el concepto de Signature Series por lo que este modelo no volverá a ser impreso. No hay cambio de color en la playera.

Agradecemos el diseño a Carlos Vaz.

Por alguna razón el blog no me deja subir fotos de la playera, pero ya están publicadas en el Facebook de Radio Alicia:
https://www.facebook.com/pages/Radio-Alicia/210514669000037

jueves, 2 de febrero de 2012

Me quedo corto...


Por Raúl Romero Parra.

¿Qué me dejó Radio Alicia? Me quedo corto para expresar todo lo que quisiera de lo que me dejo Radio Alicia, pero lo que si puedo decir es que me dejó excelente MÚSICA de ROCK & ROLL: balada,rock jazz,rock Blues,Progresivo, Folk, Hard Rock,etc, momentos inolvidables en mi etapa de preparatoriano, ella me acompaño camino a la escuela escuchándola en mi Walkman, mientras hacia las tareas en la tarde y en la noche.

Me llevó por EL VIAJE MÁGICO Y MISTERIOSO de los 60,desde Liverpool, HAIGHT ASBURY,Los Fillmore West y East,Hyde Park,Monterey Pop Festival, y por supuesto, hasta WOODSTOCK.

Radio Alicia fue como una dosis de LSD para mis oídos, un viaje del cual todavía no bajo, pues sigo con Radio Alicia, jajaja. Are you Experienced? Si, si estoy experimentado, yo viví la experiencia Radio Alicia.

No viví en los 60, pero a través de Radio Alicia si vivo la experiencia de LOS LEGENDARIOS Y FRENÉTICOS 60. Gracias a todos los que hicieron posible que naciera Radio Alicia. AMOR Y PAZ.

martes, 24 de enero de 2012

La niña convertida en Mito.



RETRATO. Alicia Liddell, la niña en la que se basó Lewis Carroll para su personaje.

No existe una palabra que designe a los personajes imaginarios que, como Hamlet o Frankenstein y su Criatura, han llegado a tener una vida autónoma fuera de la escena o del libro, sumándose a la galería de personalidades humanas que conocemos y sirviéndonos de brújula. De todos estos seres de ficción, el más reconocible es Alicia, la niñita preguntona que protagoniza las dos historias clásicas de Lewis Carroll, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871).

Quizá resulte sorprendente que sea una galería de arte y no una biblioteca la que alberga una gigantesca exposición sobre Alicia, pero es que la creación de Carroll fue y sigue siendo motivo de inspiración para artistas, fotógrafos, escenógrafos, animadores y directores de cine. La muestra de la nueva Tate Gallery de Liverpool (que continúa hasta el 29 de enero) explora ese territorio, desde las ilustraciones rara vez vistas del manuscrito del autor y unos materiales biográficos maravillosamente evocadores (perceptivas y a menudo líricas fotografías de Carroll, obras de arte de sus amigos prerrafaelistas) hasta los surrealistas, para quienes Alicia se convirtió en un mito muy apreciado. El movimiento surrealista está representado por algunas de las obras más potentes de la exposición: la edición ilustrada de Alicia de Salvador Dalí y la pintura más bella de la obra de Dorothea Tanning, la misteriosa Eine Kleine Nachtmusik, con un girasol que arroja colosales tentáculos en torno a la niña cuyos cabellos se erizan como lenguas de fuego. La herencia surrealista sigue siendo fértil, en el contexto de un creciente retorno al mito, el cuento de hadas y el romanticismo. Alicia es el prototipo de la niña sabia e ingenua –como aparece en la visión no sólo de artistas como Peter Blake y Graham Ovenden sino también de sus sucesoras en el desasosiego, Annelies Strba y Alice Anderson, practicantes de lo sobrenatural contemporáneo que dan un nuevo giro feminista a la heroína. Alicia se ha vuelto más madura y experimentada que su modelo original y es el receptáculo de sueños eróticos, una femme enfant con la que las artistas se sienten fuertemente identificadas.

El personaje de Alicia se inspiró en Alice Liddell, la segunda hija de la familia cada vez más numerosa que se mudó a la rectoría de Christ Church, la universidad donde Charles Dodgson era profesor. Alice, una niña preciosa de rasgos melancólicos, se convirtió en la preferida del autor entre sus amigos infantiles, su principal amor en un grupo de nenas –y varones– a quienes entretenía con rompecabezas, adivinanzas, chistes, poemas, artefactos, cantinelas y caricaturas. Dodgson había empezado a fotografiar a niños varios años antes de escribir las historias de Alicia. Solía acercarse a las familias de artistas, invitándose a la casa de Rossetti, Millais, Arthur Hughes y el escritor de literatura fantástica George Macdonald, de un modo impertinente que parece reñido con la personalidad tímida y balbuceante del poco destacado profesor de matemáticas que era sordo de un oído y muy aficionado a la gelatina y las tortas. El excéntrico y prodigioso creador de Alicia fue uno de los grandes negados de la historia. Como Kafka, con quien tiene más en común que lo que suele reconocerse, Dodgson nunca pudo decidirse a pasar a la siguiente etapa de su vida: nunca se ordenó sacerdote, nunca ascendió en la jerarquía universitaria, nunca se casó. Sólo era feliz en compañía de los niños. Sin embargo, cuidó a gran número de hermanos solteros (en especial después de ganar mucho dinero con los libros de Alicia), hizo campaña contra la vivisección, parece haber concebido el voto personal transferible y realizó exitosos esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de los niños actores.

Hoy día, Lewis Carroll podría estar bajo vigilancia y, si no preso, al menos controlado electrónicamente. Su sexualidad le causaba “indecibles tormentos”, escribe el diligente biógrafo de Carroll, Morton Cohen. No obstante, como señaló Penelope Fitzgerald, “podemos considerarnos afortunados”, dado que su energía sexual desviada “muy probablemente era la fuente de su genio”.

La primera historia de Alicia originalmente se tituló “Las aventuras de Alicia bajo tierra”, pero a Carroll esto le sonaba a “instrucciones sobre minas”. “La tierra de los elfos” fue otra posibilidad que evaluó, antes de decidirse –momentáneamente– por “El país de las maravillas”. Pero su primera idea de un submundo revela la conexión de los libros de Alicia con predecesores entre los visionarios que descendían a las regiones inferiores, como Dante y Blake. Ante todo, Carroll era un parodista que dio forma en su propio horno de alfarero a una gran obra original a partir de los fragmentos dejados por otros. Este miembro del clero anglicano muestra muy pocos vestigios de fe cristiana, revelando en cambio un compromiso apasionado con las ideas incipientes sobre el inconsciente, la fantasía y los estados alterados. Tradujo la escatología cristiana en tempranas investigaciones psicológicas sobre los terrores y el absurdo –Alicia es rechazada y frustrada a cada paso pero es una disidente no una colaboracionista y sigue cuestionando la forma en que las personas y los animales con que se topa insisten en la corrección de su forma de actuar–. Una niñita alza la voz del sentido común contra las normas arbitrarias y las órdenes injustas del mundo adulto; el retrato de la represión adulta fue escrito para darle ánimos, como ha hecho con tantos lectores desde entonces.

La niña de ensueño que también es una soñadora de verdades y la visión de Carroll de la locura del mundo son sólo dos de los miles de temas que han entusiasmado a los artistas. La muestra de la Tate revela una genealogía de obras de arte que no ha sido estudiada hasta ahora: el persistente interés, en especial en Gran Bretaña desde los comienzos de la era victoriana en adelante, por la ilustración gráfica. El futuro Lewis Carroll nació durante el apogeo de una forma de arte británico que ha sido considerada menor durante demasiado tiempo, y el relato del ascenso de Alicia a la categoría de mito también pertenece a esta historia de una gran iniciativa del siglo XIX: el libro ilustrado. Thomas Bewick, pionero de esta forma, es recordado vívidamente, por ejemplo, por Charlotte Brontë en Jane Eyre (1847). En la novela, Jane también es una nena al comienzo y la vemos viajar con su imaginación a través de las páginas de la Historia de las aves británicas de Bewick: Jane nos cuenta que “cada dibujo contaba una historia; misteriosa a menudo para mi poco desarrollado entendimiento y mis imperfectos sentimientos, pero siempre profundamente interesante: tan interesante como los relatos que a veces contaba Bessie en las noches de invierno... y cuando, después de traer su mesa de planchar junto al hogar del dormitorio de los niños, nos permitía sentarnos a su alrededor y... alimentaba nuestra ávida atención con pasajes de amor y aventura tomados de antiguos cuentos de hadas y otras baladas...

“Con Bewick en mis rodillas, yo entonces era feliz: feliz al menos a mi manera.” Charles Dodgson tenía 15 años cuando la novela de Brontë estalló en la conciencia victoriana, pero no tiene que haber conocido este libro directamente para que imaginemos que conocía e incluso compartía los sentimientos de la protagonista. Cuando Alicia piensa con enojo, en el comienzo de El país de las maravillas, en lo que lee su hermana, “¿Para qué sirve un libro sin dibujos ni conversación?”, habla como una niña victoriana del mismo medio social que el joven Charles Dodgson.

Para una familia como los Dodgson, vivir lejos de la ciudad en circunstancias no demasiado acomodadas en una rectoría llena de corrientes de aire, las revistas ilustradas como Punch eran el vehículo por el que le llegaban las ilustraciones, y ellas aportaron un elemento crucial al mundo que formó al creador de Alicia.

De chico, Carroll armaba revistas familiares llenas de dibujos realizados por él y su hermano Wilfred y copiados de ilustraciones que llegaban a sus manos: sus primeros intentos se parecen a las caricaturas de Edward Lear, y recicló varios de los poemas y chistes para los libros de Alicia: parte de Jabberwocky, por ejemplo, aparece en una de esas revistas familiares, Mischmasch, bajo el título de “Estrofa de poesía anglosajona”, escrita en caracteres que simulaban runas.

El autor de Alicia comprendía intuitivamente el poder que tenían las imágenes de grabarse en la conciencia colectiva en la era de la reproducción mecánica. Durante muchos años, trató de hacer él mismo las ilustraciones de Alicia, y la torpeza de esos dibujos pone de relieve la peculiar rareza de su fantasía. La exposición de la Tate incluye los bocetos originales que trazó Dodgson –de Alicia, el Conejo Blanco, el Grifo, la Falsa Tortuga y la Oruga– así como la primera versión de la “Larga historia”, un innovador “caligrama”, o poema-dibujo, con forma de cola de ratón para el que Dodgson recortó los caracteres tipográficos uno por uno y los pegó. Pero no podía dibujar niñitas de carácter, y fue cuando se dio cuenta de que necesitaba un artista más avezado que él y eligió a John Tenniel que su Alicia se convirtió en la figura universalmente reconocible que es –desde la vincha hasta el delantal y los zapatos Guillermina–. Carroll admiraba a Tenniel por su trabajo con los animales de las fábulas de Esopo, pero también lo conocía como caricaturista de Punch e infatigable ilustrador, con las mágicas metamorfosis de Las mil y una noches y muchos otros títulos en su haber. Aunque Tenniel estaba sobrecargado de trabajo y las relaciones con el quisquilloso y exigente Dodgson a menudo eran tirantes, dibujó de manera brillante el mundo cada vez más curioso de Alicia.

Antes de que Freud desarrollara su modelo de la psiquis, Carroll escribía con convicción sobre la infancia y el inconsciente, que identificó con los viajes por el país de las hadas en la introducción de su último libro, Silvia y Bruno (1893). Su interés era compartido por su generación: ese mismo año, Frances Hodgson Burnett escribió una crónica completa de su yo infantil titulada “La que yo más conocía: Memoria de la mente de un niño”, que habla de su mundo de sueños y sus amigos imaginarios. Pero Carroll marcó una gran diferencia en el legado romántico de fantasías sobre la imaginación infantil y en el interés de sus contemporáneos por los estados interiores porque adoptó las estructuras tecnológicas y científicas de los nuevos medios mágicos: su habilidad como fotógrafo al emplear el proceso extremadamente complicado del colodión húmedo le dio las coordenadas de espacio y tiempo del país de las maravillas de Alicia: la niña se agranda y se achica como en una lente o bandeja de revelado, mientras que el país del espejo está gobernado por la catóptrica, los fenómenos de la reflexión y la refracción que operan en la cámara réflex.

Las múltiples capas de realidad que atraviesa Alicia, cada vez más perpleja, anticipan la ciberrealidad actual, como muestran muchas extrapolaciones. Al final de El país de las maravillas, la hermana de Alicia sueña con una Alicia futura que cuenta la historia de su sueño fantástico a sus hijos, y al final del Espejo, Alicia le pregunta a su gatita: “¿Quién fue el que soñó todo esto?... Debo haber sido yo o el Rey Rojo, sabes, Kitty. El era parte de mi sueño, por supuesto, ¡pero yo también era parte del suyo!” Este laberinto sin salida da forma a la maravillosa fábula de Borges Las ruinas circulares y, desde entonces, al concepto central de las películas de la serie Matrix y, más recientemente, a El origen de Christopher Nolan. Es este énfasis en la realidad de la vida onírica y lo absurdo de las convenciones, combinado con la modernidad de sus métodos, lo que ha hecho de la niña de los sueños de Carrroll el vehículo de tantos sueños activos de artistas como Sigmar Polke, Robert Smithson y Adrian Piper, cuyas interpretaciones dan a Alicia un color psicodélico y oculto.

Un elemento inherente al universo de ensueño es el misterioso transcurso del tiempo y la diferente temporalidad de las historias, de los asuntos cotidianos, de la imaginación de Carroll, como analiza Gillian Beer en un fascinante ensayo catálogo. La exposición de la Tate incluye obras que toman este aspecto de la historia de Alicia, por ejemplo, una del conceptualista Joseph Kosuth. “¿Me pregunto si habré cambiado durante la noche?”, cavila Alicia. “Déjame pensar, ¿era la misma cuando me desperté esta mañana? Casi creo que puedo recordar sentirme un poquito distinta. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es: ¿quién diablos soy? ¡Ah, ese es un gran enigma!” Esta es de hecho la pregunta existencial que constituye el núcleo de la más reciente filosofía sobre la condición humana pero Carroll y los artistas a quienes ha inspirado su Alicia estudiaron esta inquietante pregunta durante décadas.

Cuando de chica leí por primera vez los libros de Alicia, me resultaron extraños y duros y sentí que por debajo ocurría algo perturbador que yo no entendía. Cuando crecí, el deslumbrante ingenio y fantasía de las historias me conquistó. Pero esa corriente eléctrica de rareza y enigma sigue viva en las aventuras de Alicia y hace contacto con un cable en la imaginación de los artistas. Una obra de Rodney Graham expuesta en la muestra corporiza esta insinuación de conocimiento secreto: ha encerrado una edición antigua de Alicia con una elegante encuadernación ilustrada entre las dos mitades de un fantasmal estuche blanco, dividido en dos para que pueda vislumbrarse... ¿qué cosa? Como el Conejo Blanco, el sentido se escapa cuando uno quiere atraparlo. Como escribió Lewis Carroll sobre Alicia: “Todavía me acecha como un fantasma/ Alicia moviéndose bajo los cielos/ nunca vista por ojos despiertos”.

Alicia nos invita a entrar a nuestros fugaces estados de sentimiento y deseo, a nuestros propios y esquivos mundos de sueños.

(c) The Guardian
Traducción: Elisa Carnelli
Recopilado por Xuravet.